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Febrero es el mes del Seminario

1 febrero 2014

SEMINARIO

Ahora se celebra en el marco del III Sínodo Diocesano

Va a cumplir este año su 129 aniversario de fundación

Se han formado alrededor de 800 sacerdotes en toda su historia

Por Mario Mora Legaspi

Inicia febrero y con ello el tradicional Mes del Seminario, lapso que dedica la Diócesis de Aguascalientes a procurar apoyos espirituales y económicos a favor de esta legendaria institución formadora de sacerdotes, la cual se encamina a su 129 aniversario. Fue fundada de manera visionaria un 2 de octubre de 1885 por acuerdo de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Su nombre real es Seminario de Santa María de Guadalupe de Aguascalientes y originalmente se le consideró como Seminario Auxiliar de Guadalajara, con la aprobación del entonces Arzobispo de Guadalajara, don Pedro Loza y Pardavé.

Pero al pasar 14 años, cuando el Papa León XIII promulga el Decreto Consistorial “Apostólica Sedes”, se erige la Diócesis de Aguascalientes, lo cual ocurrió un 27 de agosto de 1899. De esta manera, automáticamente dicha institución se transformó en Seminario Diocesano de Aguascalientes.

Actualmente forman parte del Seminario Conciliar alrededor de 196 alumnos, divididos en las secciones de Preparatoria, Curso Introductorio, Teología y Filosofía, precisa en entrevista el sacerdote Roberto Torres Valenciano, ecónomo de la institución.

Existen 13 formadores de planta, encabezados precisamente por el rector presbítero Manuel González Medrano. Se tiene una plantilla docente conformada por aproximadamente 65 personas, por lo que los gastos son mayores pues es necesario pagar sueldos y cubrir diversas prestaciones, además de gastos de mantenimiento del inmueble, pagos de luz, agua y teléfono, así como liquidar salarios a empleadas de cocina y limpieza, además de personal de apoyo y vigilancia.

Hay que tomar en cuenta que se preparan desayunos, comidas y cenas para los alumnos, que permanecen en calidad de internos dentro del Seminario, así como a los formadores de planta que también residen en ese lugar.

Según cálculos del presbítero Torres Valenciano, a lo largo de la historia del Seminario se han formado alrededor de 800 sacerdotes. Hubo años en que el promedio de clérigos ordenados fue muy reducido, apenas de uno o dos por año, como ocurrió en las décadas de los setentas y ochentas del siglo pasado. Estima que de 1960 a la fecha han sido consagrados alrededor de 350 sacerdotes, en virtud de que a partir de 1990 el número de ordenaciones es de 10 a 12 por año, añade.

El Seminario es la institución diocesana que, por mandato del Obispo o Arzobispo, forma según las normas de la Iglesia a los futuros sacerdotes diocesanos. El Seminario es una comunidad de fe, formada por los superiores y aquellos jóvenes que se sienten llamados por el Señor al sacerdocio.

El Seminario es el corazón de la Diócesis, pues a través de él nuestra Iglesia particular realiza el deber propio y exclusivo de formar a los que van a ser sus sacerdotes. Por ello, toda la comunidad diocesana y cada miembro de ella debe asumir su específica responsabilidad con el Seminario.

Todos los sacerdotes han de colaborar desde las comunidades parroquiales o sectores pastorales que tienen encomendados mediante la oración por nuestro Seminario, a través de una pastoral vocacional que con la gracia de Dios dé los frutos que nuestra Iglesia necesita.

El padre Torres Valenciano explica que la Iglesia, movida por la responsabilidad que le incumbe y por el «el derecho propio y exclusivo de formar a aquellos que se destinan a los ministerios sagrados» (Código de Derecho Canónico 232), reconoce la necesidad y urge el establecimiento de medios e instituciones para la formación propia de los llamados al sacerdocio.

Aleccionada además por su propia experiencia histórica, la Iglesia ha comprobado, a lo largo de ella, la necesidad del Seminario Menor y del Seminario Mayor como el «lugar óptimo de formación sacerdotal y el ambiente normal, incluso material, de una vida comunitaria y jerárquica» (Pastores Dabo Vobis 60) con formadores consagrados a esta tarea.

En el Seminario Menor los jóvenes reconocen indicios de querer seguir a Cristo. En el Seminario Mayor los jóvenes que desean acceder al sacerdocio encuentran el medio adecuado para el cuidado y seguimiento de la propia vocación, para el equilibrado desarrollo de su personalidad humana, para la conveniente formación espiritual y doctrinal y para la necesaria instrucción pastoral, subraya el Ecónomo del Seminario.

La experiencia de la vida comunitaria y el conocimiento y vinculación entre los que están llamados a formar el futuro presbiterio, colaboran a su vez a descubrir en profundidad el misterio de la Iglesia y las exigencias de la fraternidad sacramental.

La formación al sacerdocio se da en dos etapas. Primera en el Seminario Menor, donde se estudia la preparatoria y uno va tratado de descubrir ese llamado que Dios le ha hecho a su servicio. Y la segunda fase en el Seminario Mayor donde el compromiso es más claro y la entrega tiene que ser más generosa.

Por todo ello, es indispensable la participación comprometida de los fieles mediante sus oraciones y apoyos económicos, incluso en especie, a favor de la institución formadora de sacerdotes, que como lo señalado el propio Obispo de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, es el corazón de la Diócesis.

En esta ocasión, el Mes del Seminario se realiza en el marco del III Sínodo Diocesano.

A lo largo de este mes habrá colectas dominicales en templos y parroquias de toda la Diócesis, tanto locales como foráneas. El objetivo es precisamente garantizar el funcionamiento del Seminario Diocesano.

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