ÚLTIMA HORA
6 septiembre 2010
Por Manuel Román
A hombros de los aficionados tapatíos fue como el novillero aguascalentense Gerardo Adame abandonó la Plaza Nuevo Progreso de Guadalajara tras convertirse en el triunfador de la tarde al cortar las dos orejas en su tercero, y perdiendo una oreja en el que cerró plaza por la espada.
Alternó con el torero colombiano Juan Camilo Alzate, quien no pudo mostrarse ya que en su primero fue al intentar recibir al toro a portagayola fue prendido estrepitosamente, suceso que impidió que regresara al redondel, para que Lorenzo Garza Gaona y Gerardo Adame terminaran de lidiar el encierro de Celia Barbabosa.
Con su primero “Así de Sencillo” número 600 con 419 kilos lanceó con sabor a la verónica, acompañando con el pecho para cerrar con revolera al ejemplar que prueba y se revuelve pronto.
La firmeza del torero fue la base principal de esta actuación, ya que el socio le probaba y le espiaba, pero la zapatillas de Adame parecían que estaban pegadas al albero, donde Gerardo ha logrado estructurar una faena llena de sentimiento, largueza, temple y mando con gran impacto en el tendido iniciando por el derecho con sendos trazos que parecían infinitos llevando prendido al toro que tenia recorrido y transmisión con nobleza de la buena.
Por el izquierdo el astado no se presta, espía, se ciñe y prueba fuerte al de rosa y oro, pero este mostrando su hambre por ser torero, le pisa el terreno y hace pasar al de Celia Barbabosa en tres ocasiones para rematar con el de pecho penetrando en el gusto de los ahí presentes.
Regresa a la diestra el torero para regalar mas toreo templado y mandando a gusto propio la embestida del toro que se viene a menos y con estocada entera hasta las cintas, corta las dos orejas y despidiendo al toro con arrastre lento.
“Cumplido” herrado a fuego con el 642 y con 405 kilos, fue el segundo que tuvo a bien estoquear Gerardo, donde un espontaneo se brinca al ruedo rompiendo el grato sabor que llevaba la tarde y que afectó en cierta manera al torero que lancea a la verónica con ese sello tan personal mientras el toro se revuelve y echa las manitas por delante.
Parecía imposible extraerle muletazos al novillo pero Adame se puso cerca derrochando voluntad y logrando temerarios momentos de valor por el derecho, siempre cruzándose y al ver la negativa del cornúpeta que le prueba, le espía, se ciñe para que el de oro se pase al enemigo por la espalda poniendo de pie al respetable y asustando de valiente.
Continua defendiéndose la res, por lo que Adame opta por tomar la espada y con media estocada en lo alto se retira entre aplausos.
El que cerró plaza fue “Director” con 440 Kilos con el numero 581, un verdadero toro en toda la extensión de la palabra que echa las manitas por delante, lancea Gerardo a la verónica y cierra con pinturera media.
Con la sarga roja en la mano diestra Gerardo regala momentos de filigrana a despaciosidad increíble conjugada con la embestida del toro que se defiende, rebrinca en su embestida y prueba.
Ante la res que no permite error alguno y es de mucho cuidado, Adame muestra sapiencia en los terrenos prohibidos poniéndose valiente nuevamente ejecutando dos tandas por el derecho con el matiz y sello propio.
Por el izquierdo no hay nada, Gerardo toma la espada, se pone pesado y con dos descabellos escucha aplausos en el tendido, para dar triunfal vuelta al ruedo a hombros ante el cautivado publico que le reditúa con aplausos y gritos de ¡Torero, Torero!
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