ÚLTIMA HORA
29 julio 2015
Por Alfonso Morales Castorena
Al hallazgo del cadáver de un individuo que yacía tendido a las puertas de la finca que se usa como almacén y cuarto de maniobras del pozo elevado que abastece de agua potable a la Unidad Habitacional Volcanes, provocó la inmediata movilización de las corporaciones policiacas el estimarse que se tenía un nuevo caso de índole dolosa.
La sospecha recaía en la información que recibieran por voz del menor de edad que encontró el cuerpo yerto del individuo que deambulaba en esa zona desde hace tiempo, sobre la presencia de manchas de sangre en la ropa que vestía.
Así que se movilizó el aparato investigador para conocer la realidad del macabro asunto y establecer las causas reales que llevaron a la tumba al hoy occiso, que a razón de su casi domicilio en esa finca era conocido como Juan Manuel Abarca Reyes, quién contaba con 40 años.
Los vecinos de esa zona habitacional informaron que el hombre había tomado como hogar ese cuarto de maniobras del pozo elevado proveedor de agua potable en ese asentamiento humano desde hace mucho tiempo y de ahí que su presencia era cosa habitual en el vecindario, sin que a nadie pareciera importarle la dedicación de tiempo completo que le hacía a la ingesta de alcohol, porque a nadie molestaba.
Ayer en la noche, señalaron los vecinos, varios adolescentes que jugaban en el andador de la calle Ixtlacíhuatl se acercaron al cuarto en el que pernoctaba el hoy occiso y uno de ellos descubrió que del mismo sobresalían los pies del individuo, que yacía tendido en el piso con sus ropas manchadas de sangre.
A su macabro hallazgo, uno de ellos alertó al resto de los demás sobre la inmovilidad del individuo y demandaron a su vecina, la socorrista Erika Santacruz, que acudiera a revisar los signos vitales del sujeto porque temían que algo malo le hubiera ocurrido, sobre todo porque tanto en uno de sus brazos como en parte de su ropa, se le observaban varias manchas de sangre.
La samaritana socorristas al concluir con la auscultación del infortunado individuo descubrió que carecía de signos vitales y en el acto se enteró a las autoridades del ramo para que procedieran en consecuencia, en tanto que los vecinos de la zona encendían algunas veladoras en las cercanías del acceso central a la finca y elevaban sus oraciones por el eterno descanso de su infortunado vecino.
A la intervención del representante social de turno para integrar las diligencias del caso, el cuerpo yacía sobre un colchón, boca arriba, luciendo en uno de los brazos algunas heridas superficiales, acaso como si el mismo se las hubiera provocado, descubriéndose que a la atura del tórax, la región abdominal y el rostro, tenía restos de lo que aparentemente era un vómito abundante, pero en el entorno no se visualizaron indicios o evidencias claras de violencia alguna, estimándose que el hombre murió víctima de su acendrado alcoholismo.
Concluida la integración de las diligencias ministeriales en ese lugar, el representante social de turno dispuso del traslado del cadáver a la morgue del Servicio Médico Forense para la práctica de la necropsia de ley.
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