Palestra Aguascalientes

ÚLTIMA HORA

Homosexuales Deben ser Acogidos con Respeto, Compasión y Delicadeza: Obispo Chema

1 julio 2014

OBISPO

(Fotografía: Rafael Peña)

Por Mario Mora Legaspi

Si bien la Iglesia Católica respeta a las personas homosexuales, no puede en modo alguno aprobar su comportamiento ni tampoco la legalización de las uniones matrimoniales entre gente del mismo sexo, afirmó en rueda informativa el Obispo José María de la Torre Martín, quien puso en claro que “los hombres y mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza, pero sobre todo evitar todo signo de discriminación injusta”.

Al fijar nuevamente la postura del clero respecto a las llamadas “sociedades de convivencia”, el Pastor Diocesano sostuvo que el bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, “significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad”.

Sin ánimo de ofender a nadie, puntualizó el Prelado, “no podemos dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad”.

Dado que las parejas matrimoniales cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación, seguridad, afecto y educación de sus hijos y son por lo tanto de eminente interés público, el Derecho Civil les confiere y les deberá seguir confiriendo “un reconocimiento institucional, sólido e inconfundible”.

Las uniones homosexuales, por el contrario, no exigen una específica atención por parte del ordenamiento jurídico, porque no cumplen dicho papel para el bien común, consideró el Obispo de Aguascalientes.

Sostuvo que es falso el argumento según el cual la legalización de las uniones homosexuales sería necesaria para evitar que “los convivientes”, por el simple hecho de su convivencia homosexual, pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en cuanto a personas y ciudadanos. En realidad, como todos los ciudadanos, también ellos, gracias a su autonomía privada, pueden siempre recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco.

Por el contrario, añadió, otorgarles “tales supuestos derechos” constituiría una grave injusticia pues llevaría a sacrificar el bien común y el derecho de la familia, con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizados por vías que no dañen a la generalidad del cuerpo social.

Monseñor De la Torre Martín puntualizó que la sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio. La consecuencia inevitable del reconocimiento legal de las uniones homosexuales es la redefinición del matrimonio, que se convertiría en una institución que, en su esencia legalmente reconocida, perdiendo la referencia esencial a los factores ligados a la heterosexualidad, como por ejemplo, la procreación y la educación.

Deja tu Comentario