ÚLTIMA HORA
2 noviembre 2014
(Fotografía: Mario César Macías Zúñiga)
Por Mario Mora Legaspi
Este fin de semana se recuerda con sentida emoción a los seres queridos que partieron en el llamado viaje sin boleto de regreso, razón por la cual miles de personas, tanto de dentro como de fuera de la entidad, acuden a los cementerios y a las criptas a visitar a sus muertos.
Los habitantes de Aguascalientes y de México entero recordamos intensamente este día a nuestros fieles difuntos. Desde esta semana, pero sobre todo a partir de ayer, los cementerios de la ciudad y de todos los rincones de la entidad comenzaron a registrar una notable afluencia de personas de todas las edades que acuden a honrar a sus seres queridos que se nos adelantaron en el camino.
En México más que una festividad cristiana es una celebración donde se mezclan tanto la cultura prehispánica como la religión católica, donde el pueblo logró mantener sus antiguas tradiciones vivas.
Dentro de éstas tradiciones se mezclan sentimientos contrastantes, como lo son el dolor de perder a un ser querido, unidos al colorido de la fiesta y la diversión.
La festividad se divide en dos partes, la primera el Día de Todos los Santos celebrada ayer 1 de noviembre y la del Día de los Muertos este 2 de noviembre.
Todos los panteones, sobre todo los de La Cruz y de Los Ángeles, los más viejos de la ciudad todavía en servicio, fueron el centro de atracción y también porque allí a unos pasos se instaló la tradicional «Feria del Hueso».
En dichos espacios se captó la devoción del pueblo de Aguascalientes por sus muertos y para comprobarse que por más fuertes que sean la penetración cultural y los intereses comerciales, las costumbres prevalecen porque se forjaron a través de los siglos y milenios y por lo mismo son auténticas, no como las importadas que obedecen a un interés comercial de momento.
Desfiles, exhibiciones, corridas de toros, exposiciones, venta de calaveras, reuniones para dar lectura a las calaveras literarias, ceba con pan de muerto, calaveras de azúcar, representaciones teatrales, de todo hubo en los hogares sin faltar por supuesto, los altares de muerto otra gran tradición del pueblo mexicano.
Fue un espectáculo agradable ver a los padres de familia con sus niños andar por las calles y los lugares donde hubo festejos de El Día de Muertos, ver a los grandes mantener vivas las tradiciones de ir al panteón a disfrutar los alimentos y bebidas que le gustaban al difunto, ver a los vivos en plena convivencia con los muertos, algo que solamente en México se puede ver.
Algunos canales de televisión se sumaron a la fiesta al exhibir películas dedicadas a la festividad y grupos juveniles organizaron desde representaciones teatrales, hasta ciclos de cine de horror. Hoy la fiesta continuará en los panteones y las calles porque México y Aguascalientes como parte de él, están de fiesta por el Día de Muertos, una de las festividades más arraigadas y coloridas de nuestro pueblo.
Desde los niños que aún no comprenden a plenitud lo que es la muerte, hasta los viejos que ya la sienten pisándoles los talones, festejaron El Día de Muertos con flores amarillas de cempaxúchitl, atole, tequila, pan de muerto, tamales, copal y rezos. Fue la fiesta de Muertos que se defiende con gallardía de los embates extranjerizantes.
Este domingo 2 de noviembre, Día de Fieles Difuntos, se espera la visita de miles de aguascalentenses no solamente a los panteones de La Cruz y de Los Ángeles, sino a todos los que surgieron después y aunque tocados por la modernidad, son también el lugar de descanso de los que fallecieron y se adelantaron a los demás en el viaje eterno.
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