ÚLTIMA HORA
15 noviembre 2009

Por Miguel Ángel Lozano Ángeles
La Ciudad de Aguascalientes fue fundada el 22 de Octubre de 1575 con el objetivo de ir poblando las regiones vacías que había en el medio de la Gran Chichimeca entre las ciudades de Zacatecas y Guadalajara.
Sin embargo, por la misma razón de que fue construida en zona de guerra la ciudad estuvo a punto de desaparecer durante los primeros 30 años de su existencia.
Una vez lograda la paz la población empezó a crecer, principalmente por inmigrantes de San Juan de los Lagos y de otros pueblos vecinos a los cuáles se les concedían tierras para cultivo o para ganadería.
A pesar de que Aguascalientes se encuentra dentro de un área desértica, la presencia de las famosas aguas termales del Ojocaliente permitió que la agricultura prosperada, además de que la gran cantidad de pastizales que había favorecieron un rápido desarrollo de la ganadería.
En la agricultura los principales cultivos fueron el maíz, el frijol, el trigo y el chile (Aguascalientes se ganó fama por la producción de este vegetal); mientras que en la ganadería en un comienzo sólo había ganado menor (cabras, chivos, ovejas), pero al poco tiempo se introdujo el ganado mayor (reses) y el ganado caballar (caballos, burros y mulas), a estos últimos se les daba los mejores pastos, mientras que el peor y más seco era para los primeros.
Este rápido desarrollo del sector agropecuario posibilitó el auge del comercio y por lo tanto Aguascalientes se convirtió en uno de los principales surtidores de este tipo de productos a Zacatecas y a muchos otros pueblos de la Nueva Galicia, llegando incluso a vender ganado vacuno y caballar a sitios tan lejanos como México, Puebla y Tlaxcala. De hecho muchos comerciantes se convirtieron en varias de las familias más ricas y políticamente poderosas de la ciudad.
Todo este desarrollo no se habría podido dar sin la mano de obra necesaria para labrar las tierras, dicha mano de obra provenía de los diversos pueblos de indios constituidos alrededor de la ciudad: San Marcos, San José de Gracia, San José de la Isla, Jesús María.
Su importancia aumentó si consideramos que en Aguascalientes casi no quedaban indígenas nativos, por lo tanto, los que se vinieron a vivir aquí eran principalmente tarascos, náhuatles, entre otros.
Además de ello, también se recurrió al empleo de esclavos negros, pero debido al alto costo de los mismos su cantidad fue muy poca.
También se debe señalar que la gente más pobre se empleaba para trabajar las tierras de los más ricos, ya que a veces no tenían tierras propias, o las que tenían eran muy poco productivas.
Por su parte, al interior de las haciendas también se llegaron a desarrollar otras actividades, pues había obrajes trapiches donde se confeccionaba ropa y molinos donde se hacía harina y pan. Ahora bien, además de todo esto, la Villa llegó a contar con zonas mineras propias resaltando Tepezalá y el Real Asientos que si bien, nunca se podrían comparar con Zacatecas su producción era importante.
Todos estos factores ayudaron a que la economía colonial creciera y con ella la población, por lo que el último eslabón de ésta fue el sector de la construcción, donde se construyeron muchas más edificaciones tanto de vivienda como de servicios.
Finalmente, se puede decir que el principal factor de la economía colonial en la Villa de Aguascalientes fue su ubicación geográfica.
Primero por las aguas termales (que facilitaba la agricultura), segundo por la gran zona de pastos (que permitió el desarrollo de la ganadería) y finalmente, y más importante, estar entre Zacatecas y Guadalajara, pues esto facilitó el comercio al ser un lugar obligatorio en el trayecto entre las dos ciudades y un punto de comunicación entre muchos pueblos cercanos.
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