ÚLTIMA HORA
20 marzo 2010

Una Alternativa Real
Por Ramiro Góngora
La publicidad enajenante de las abiertamente campañas electorales que solo dos partido se disputan en los medios de comunicación me hace pensar en la imposición mediática que paraliza toda crítica de lo real; aunque la población diga que tal o cual candidato no es digno de cubrir por sus “cualidades” el cargo al que aspira poseer a toda costa.
Basta ver la acción dentro de las elecciones federales del 2006 donde un ilegitimo Calderón decía voy a llegar a la presidencia haiga sido como haiga sido. Aún así dentro del reducido marco de expectativas, creado por los medios masivos, se les aprecia , buenos o malos, como los únicos nombres dignos de la contienda en la que al final se espera de manera automática que uno de ellos se convierta en el vencedor.
Pero, ¿podríamos pensar, por un instante, si verdaderamente estos personajes encajan dentro de una teoría social relacionada con intereses reales que beneficien históricamente a nuestro estado? Se me podría responder sin duda al respecto de esta cuestión con otra pregunta como: ¿Y en dónde se encuentra ese beneficio histórico, “con que se come”?
Es obvio que no puedo ir a un mercado y conseguir tres o cuatro kilos de historia. Estamos en una época en la cual la ciencia y la tecnología han permeado nuestros instintos sometiéndolos a lo mero operacional, a lo behaviorista o conductista esto último precisamente se encarga de enajenarnos en un medio (conveniente solo para el grupo en el poder) cuyas características solo asumen un plano tangible de la realidad, solo una dimensión de las muchas posibilidades ideológicas sustanciales que pudiéramos tener.
Pero aquí rescataremos a la historia con su justo valor veamos el ejemplo palpable de que a una edad media se contrapuso la del renacimiento. Implicando con ello un cambio material de estructura y, posterior mente, de superestructura que crea otro orden de ideas diferente quedando implícita la noción indiscutible de un progreso conseguido a favor de la humanidad. Así pues el ser humano ha estado de tiempo en tiempo con la percepción del cambio. El problema aquí es que en la sociedad actual ha habido un estancamiento; una negación al cambio que las políticas neoliberales han impuesto con éxito en gran parte del mundo.
Las políticas neoliberales, en el caso de México, se encargan de concentrar las riquezas en unas cuantas manos privilegiando a los potentados que no pagan impuestos; que gozan de paraísos fiscales y se cobijan al amparo de políticas económicas internacionales apoyados por los gobiernos del PRI o PAN; (Calderón es su empleado) o “prian”. Así, sin más, atentan contra la mayoría de los ciudadanos a los que les subieron los impuestos entre otras tantas cosas.
Por eso yo invito a los ciudadanos a que nos armemos de una teoría crítica de posibilidades prácticas que nos genere las alternativas para poder discernir que nos conviene y que no nos conviene.
Algunas personas me podrán decir que la política no es de su interés por el hecho de que están desencantadas pero finalmente al estar viviendo en una sociedad, en una economía (de las peores del mundo) en una cultura.
Somos parte de un contexto social en el que se convive con-los-otros; Nuestros vecinos, nuestras amistades, los lugares de esparcimiento, de trabajo, las tiendas en donde conseguimos ropa y alimentos. Interactuamos de esta manera y al hacer algún comentario respecto de cómo se encuentra la situación de crisis en nuestro país no podemos pasar desapercibidos los hechos.
De alguna manera podemos potencializar esto y darnos cuenta que en esencia somos antes que todo Zoon Politikon. En este sentido vallamos la ciudadanía interviniendo cada vez más en asuntos de política porque mas allá de que esta, nos guste o no nos guste, se encuentra un deber para con nuestro país. El de exigir el cambio histórico que mejor convenga a nuestros intereses, un cambio que vaya más allá de un “pri” un “pan” y sus seguidores como “nueva alianza” o “verde ecologista” o el mismo “prd” este último vendido, en parte, al grupo en el poder.
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