ÚLTIMA HORA
17 mayo 2010
La Mordaza
Por Marco García Robles
Ojalá fuera para practicar el sexo al estilo BDSM (B por bondage, atar con fines eróticos; D, por dominación o “disciplina”; S, por sumisión o sadismo y M, por masoquismo) donde suelen usar máscaras, bozales, telas o cintas adhesivas. No, intitulo este texto así por el acallamiento del que fuimos objeto el grupo de comunicadores que producíamos el programa “Pulso de la Noticia” en la estación local del grupo radiofónico Acir, bajo argumentos que iban desde el temor a una sanción por la línea política “dura” e irónica de la emisión hasta la promoción de valores “contrarios a la familia” como la homosexualidad.
Antes que nada, mi agradecimiento a los amigos, colegas periodistas, activistas y líderes de opinión que expresaron su solidaridad para el grupo de amigos que en dicho espacio hertziano teníamos una afición más que un trabajo, lo que por supuesto no significaba irresponsabilidad editorial. Ante las decenas de mensajes de apoyo provenientes incluso del extranjero, me es imposible mencionar a cada persona, pero créanme que como nunca, fue grato saberse apoyado por tanta gente.
La historia de censura tuvo dos vertientes: una aparente reconsideración de la gerencia de 1050 Noticias y un llamado a lanzar el programa sin formato en una televisora por cable. De lo primero quedaron los visos de control o restricciones a nuestro horario matutino, que dicho sea de paso, le era pagado a la empresa. De lo segundo, privó el temor a ganarse la rifa del tigre y el director del canal que originalmente nos daba cobijo reconsideró el ofrecimiento.
Ya en broma pero en serio, mis amigos Raúl Cobos y Matías Lozano aseguraron que fue por mi frase dedicada a los camarógrafos nalgones de la nueva compañía lo que valió la cancelación del proyecto.
Tal pareciera que Benedicto XVI, quien acaba de condenar nuevamente el matrimonio gay recientemente aprobado en Portugal, “mandó línea” a sus huestes del estado más católico de México para evitar a toda costa que las ondas radiales se llenaran de mensajes “insidiosos y peligrosos”. Ya lo decía en mi última colaboración y lo reitero: “Ahora resulta que el único joto de la radio soy yo”.
Dicha expresión no parte de una ocurrencia, sino de una forma de contrastar lo que de suyo es un hecho, que los gays aparecemos en la nómina de todos los medios de comunicación, sólo que pocos nos atrevemos a expresar públicamente nuestras preferencias sexuales.
¿A quién demonios le hacemos daño? Parafraseando a Pepe Morales: “Si no le gusta, cámbiele de frecuencia a su radio”.
Si el equipo de redacción de La Jornada -último lugar que me queda para expresarme libremente- me lo permite, quiero recurrir al copy-paste de fragmentos del excelso discurso pronunciado en 1986 por Pedro Lemebel, literato chileno marginado por el régimen de Pinochet. Gracias a Ester Martínez Roaro por enviármelo, me dio muchos ánimos:
No soy un marica disfrazado de poeta. No necesito disfraz: aquí está mi cara.
Hablo por mi diferencia, defiendo lo que soy. Y no soy tan raro: me apesta la injusticia.
Y sospecho de esta cueca democrática, pero no me hable del proletariado porque ser pobre y maricón es peor.
Hay que ser ácido para soportarlo. Es darle un rodeo a los machitos de la esquina. Es un padre que te odia
porque al hijo se le dobla la patita. Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro, envejecidas de limpieza, acunándote de enfermo por malas costumbres, por mala suerte.
Como la dictadura, peor que la dictadura porque la dictadura pasa y viene la democracia.
Y detrasito el socialismo ¿Y entonces? ¿Qué harán con nosotros compañero? ¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos con destino a un sidario cubano?.
No se sienta agredido si le hablo de estas cosas y le miro el bulto, no soy hipócrita.
¿Acaso las tetas de una mujer no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted que solos en la sierra algo se nos iba a ocurrir? Aunque después me odiara por corromper su moral revolucionaria ¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?.
Y no hablo de meterlo y sacarlo y sacarlo y meterlo solamente. Hablo de ternura compañero.
Usted no sabe cómo cuesta encontrar el amor. En estas condiciones usted no sabe qué es cargar con esta lepra.
La gente guarda las distancias. La gente comprende y dice: Es marica pero escribe bien.
Es marica pero es buen amigo, súper-buena onda.
Mi hombría fue la mordaza, no fue ir al estadio y agarrarme a combos… El fútbol es otra homosexualidad tapada como el box, la política y el vino.
Mi hombría fue morderme las burlas, comer rabia para no matar a todo el mundo.
Mi hombría es aceptarme diferente.
Ser cobarde es mucho más duro.
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