ÚLTIMA HORA
14 julio 2011
Por Ana Cabrales
Muchas son la preocupaciones cuando somos padres, ¿cómo lograr el equilibrio en nuestro pequeño?, si en muchas ocasiones no lo hemos encontrado en nosotros mismos, una regla que sin duda me ha funcionado en este arduo, accidentado pero sobre todo afortunado camino “no seas padre, se hijo”, es muy fácil olvidar lo que fuimos, lo que hicimos y lo que queríamos cuando éramos hijos.
Hoy cuando mi hija me dijo: “Es que tú siempre me dices que no”, rápidamente respondí: ¡Claro que no!”, y ella rápidamente me dijo: “¿ya ves?” No pude contestar a eso, pero me di cuenta que tenía razón.
Durante los últimos días (creo que por el estrés vacacional) a la mayoría de sus peticiones les había dado una negativa, a veces sin por lo menos analizarla, y recordé esa cita “no seas padre, sé hijo”, creo que cuando logramos ponernos en los zapatos del otro las cosas funcionan mejor, y aunque ya ha pasado bastante tiempo desde que tuve su edad, recuerdo la enorme alegría que me provocaba el que mi padre me comprara un helado.
De vez en cuando seamos hijos y no padres, antes de responder a una petición de ellos detengámonos a pensar lo que nos gustaría que hubieran hecho nuestros padres, solo nos tomara unos segundos y seguramente obtendremos mejores cosas de nuestros hijos cuando se den cuenta que en ocasiones también sabemos decir sí.
Deja tu Comentario