ÚLTIMA HORA
16 abril 2010

Sentido Hasta Luego
En medio de un ambiente de profunda tristeza, fueron sepultados los restos mortales del comandante de la Policía Preventiva, Antonio Salas Flores, que fallecería la tarde de este jueves luego de haber sido baleado el lunes por la mañana.
Luego de ser velado en la funeraria La Gloria, el cuerpo del uniformado fue llevado a la Catedral Basílica de Aguascalientes donde el vicario general de la Diócesis, sacerdote Raúl Sosa Palos ofició la misa.
Posteriormente en cortejo fúnebre fue trasladado al cementerio Jardines Eternos, donde se realizó un homenaje, y donde varios de los que fueron sus compañeros y amigos no evitaron las lagrimas, ante el inevitable hasta luego del comandante Flores Salas.
Aquello fue un mar de confusiones: hubo llanto, dolor, consternación, resentimiento y hasta impotencia por no poder cambiar lo irremediable; los acordes de “Las golondrinas” cimbraron las almas de los centenares de asistentes al Campo Santo; las salvas estremecieron el cielo como queriéndolo abrir para que más pronto llegará ahí el espíritu de quien en vida se entregó sin medida alguna a la defensa de la ciudadanía de los habitantes de esta ciudad capital; la gente caminaba lentamente, como tan despacio bajan, finalmente, los restos mortuorios del comandante Antonio Flores Salas.
Dolió, caló, cimbró hasta lo más profundo, cada lágrima derramada con todo el sentimiento por lo que le sucedió a uno de los policías más queridos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal; la gente no quería aceptar que todo había terminado para Toño.
Sus compañeros no aguantaron y las lagrimas se les derramaron; los nudos en la garganta de todos los asistentes se apretaron más cuando vieron pasar el féretro cubierto con la Bandera Nacional, máximo Símbolo Patrio que le fue entregado al secretario del Ayuntamiento, Alberto Gómez Velasco, quien segundos más tarde los depositaría en los brazos extendidos de doña Verónica Téllez Reyes, la doliente viuda que se encontraba acompañada de sus hijos.
Brazos abiertos que clamaron justicia; que demandaron todo el peso de la ley para los autores intelectuales y materiales del artero atentado que cegó la vida del valiente y valeroso, leal comandante Flores Salas.
Gómez Velasco apenas pudo articular palabras para: «A nombre del alcalde Adrián Ventura Dávila, de la Presidencia Municipal, del pueblo de Aguascalientes y de él mismo, darle el pésame a la ahora viuda y a todos sus familiares. Me instruyó el presidente que le expresara su profundo pesar por lo acontecido, su disculpa por no asistir por encontrarse fuera del país; y me dijo que le diera la seguridad que ni usted ni sus hijos quedarán desamparados. En verdad lo sentimos mucho”.
Las lágrimas de dolor no dejaron hablar a doña Verónica; lágrimas que quedaron impregnadas en la Bandera Nacional; que quedaron ahí para recordar la patriótica y apasionada entrega del comandante Toño a la protección del pueblo.
Tocó al capitán Marco Antonio Benítez Díaz, a nombre de la Secretaría, darle el adiós al comandante que nos fuera arrebatado por las balas asesinas de la delincuencia organizada.
Dijo: “Hemos perdido a uno de los mejores policías que ha tenido esta corporación, un hombre honesto, valiente y comprometido, siempre presto para ayudar y salvaguardar la vida y los bienes de toda la sociedad, misma que ahora le llora y clama justicia, la cual cada uno de sus compañeros no descansaremos hasta lograrla”.
El titular de la SSPyTM, Benjamín Andrade Esparza, terriblemente consternado, tampoco pudo ocultar esa confusión de sentimientos que los enjuagaba constantemente con sus nudillos junto a los ojos; los demás mandos enmudecieron también.
Pero todos, absolutamente todos, mandos y efectivos, se juraron colaborar intensamente para que las autoridades correspondientes realicen la adecuada investigación que lleve a la detención de los autores intelectuales y materiales del artero y cobarde crimen.
Antes de llegar al Campo Santo, policías y pueblo acompañaron los restos mortales Flores Salas a la Catedral-Basílica de nuestra Señora de la Asunción, en donde tampoco cupo la gente en la misa de cuerpo presente. Aumentó el rezo y la plegaria para que El Creador tenga ya a su diestra el alma de Toño.
Antes, en la funeraria donde lo velaron, faltó espacio para recibir a tanta gente que quería montarle guardias; ahí estaba también su fiel “Tyson”, echado en el piso, inamovible; nadie pudo moverlo de ahí. Daba la impresión que quería seguir acompañando a su amo, como siempre, a donde fuera.
Descanse en paz.
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