ÚLTIMA HORA
9 diciembre 2015
Por César Rojo Alba
Dos sujetos llegaron a las instalaciones de una tienda de comida rápida ubicada en el bulevar Miguel de la Madrid, muy cerca de Terzzeto, donde uno de ellos ingresó al local, pero al hacerlo hizo un disparo con un arma de fuego, aparentemente calibre .25, cuyo casquillo quedó en el lugar.
Luego de hacer el disparo amenazó a las empleadas y les exigió que les entregaran el dinero que tenían en ese momento, un total de cinco mil pesos en efectivo, los cuales guardó en su bolsa para luego salir y abordar una camioneta marca Dodge Caravan tinto en la cual se dieron a la fuga hacia el antiguo camino a San Ignacio, sin que fuera detenidos.
Posteriormente, se registró otro asalto en la “Dulcería Aguascalientes”, la cual se ubica en la Avenida Héroe Inmortal, entre la calle Caudillos y la Avenida Aguascalientes, ahí se encontraba trabajando Irving Amauri Jacobo Reséndiz de 25 años de edad, quien estaba en compañía de su amigo Juan Omar Aranda Gámez.
En determinado momento entraron dos sujetos, uno de ellos preguntó por el precio de los churros, cuando apenas le iban a dar la respuesta, uno de los delincuentes se colocó detrás de Juan Omar y sacó un arma de fuego corta, cortó cartucho y la colocó en la cabeza, gritando que tenía que darle todo el dinero si no los iba a matar, recibiendo ocho mil pesos y de paso exigiéndoles sus teléfonos celulares y posteriormente los metieron al baño, para los hampones darse a la fuga.
Otro atraco ocurrió en la empresa HYR Suministros de la Construcción, que se ubica en la Carretera 45 Sur a la altura del Hotel Coyotes, en donde se encontraba el velador quien fue sorprendido por cuatro sujetos que portaban armas de fuego, quienes tras amagarlo lo llevaron a una oficina donde lo dejaron amarrado de pies y manos, además de golpearlo.
Ya con el vigilante sometido se apoderaron de un camión de volteo con placas de Jalisco para después darse a la fuga.
Horas después llegaron otros trabajadores que encontraron al vigilante amarrado a quien rescataron, pero de los asaltantes ni sus luces.
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