ÚLTIMA HORA
22 diciembre 2009

Por Alejandra Zamarripa Romero
Hola mi querido Mario, recuerdo que te había comentado que haría una pausa en la redacción de notas debido a mi viaje a esta maravillosa ciudad hidrocálida para pasar las fiestas de navidad con mi familia, y que no tendría tiempo ninguno para otra cosa más que posadas, gozadas y poco más.
Pero me da tanta tristeza tener que decepcionarte ya que he pasado los 5 días más frustrantes de mi viaje.
Estoy sumamente decepcionada de este país y de sus leyes, de su gente y del sistema en general, y no es que yo no me sienta mexicana, porque lo soy hasta la médula y me gusta y estando en el extranjero me siento orgullosa de portar el colorido verde, blanco y rojo pero esta vez todo ha cambiado.
Te voy a contar por qué. Viajé a través de una compañía aérea norteamericana con la que hice un contrato al comprar el boleto, que no me costó 3 pesos y que se comprometió a trasladarme a mi persona y a mi equipaje desde la ciudad donde tengo mi hogar en España hasta Aguascalientes.
Por cuestiones ajenas a mí, los vuelos se fueron retrasando desde el primero, hasta que al llegar a la ciudad de Dallas perdí el último avión que me traía definitivamente, entonces la aerolínea me mandó con otra, una mexicana, para llegar a mi destino, pero entre tanto dimes y diretes, mi equipaje no llegó, y han pasado ya 5 días y sigo sin tener noticias de ella.
Eso no es lo drástico, sino todo el modus operandi que he tenido que soportar y las patéticas respuestas que me dan ambas aerolíneas.
Para que te des una idea, se deslindaron de toda responsabilidad, se tiran la pelotita una a otra, no tienen ni puñetera idea de dónde se perdió la maleta, y tampoco tengo derecho a ninguna indemnización.
Como les ha dicho mi marido, póngase en mi lugar, qué sentiría que su mujer ande por ahí durante tantos días desnuda.
He intentado por todos los medios que alguien me ayude, en México, en Dallas, en Madrid y por supuesto en Aguascalientes, ¿y sabes cuál es la respuesta? Lo sentimos mucho, pero no se sabe nada.
El colmo de todo es que cuando quise poner una reclamación que en España es un derecho inquebrantable para el consumidor, aquí no me la aceptaron, por cortesía la aerolínea mexicana me abrió un reporte limitado, pero la que de verdad debería, por dichosas políticas de la compañía, no puede levantarme ningún reporte y siendo así, para ellos no hay nada extraviado y mucho menos la buscarán.
Se siente una impotencia del tamaño de los kilómetros que he tenido que recorrer para darme cuenta o mejor dicho recordar, porque siempre ha sido así, que México no tiene vergüenza, aquí las leyes se las pasan por el forro, la gente está desamparada a la buena voluntad de quienes dirigen las empresas o servicios, y que aunque grites “ayuda” nadie te escucha.
Me voy con una imagen muy desolada y triste de mi querido Aguascalientes, tantos meses antes soñé con estar aquí, que esas mismas ganas tengo ya de no volver.
Estimado amigo, esta es mi última semana de estrés.
Y aprovecho para desearte feliz navidad.
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