Narco Torturas y Decapitaciones

  • 15 junio 2011
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Por Mario Mora Legaspi

Aguascalientes ha entrado de lleno a la lista de ciudades mexicanas en donde aparecen personas torturadas y decapitadas, tal como sucede desde hace tiempo en otras partes del territorio nacional como son los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Guerrero y Michoacán, por mencionar solamente algunos.

La población aguascalentense observa con asombro y con cierto temor el sadismo y salvajismo sanguinario con que actúan ahora las bandas criminales. Efectivamente, se trata de un “ajuste de cuentas” entre los mismos integrantes del crimen organizado, pero indudablemente que el mensaje busca también infundir miedo entre la sociedad en general.

Como podemos apreciar, los sicarios no están midiendo consecuencias y actúan prácticamente a sus anchas, sin misericordia alguna.

Con el caso del pasado martes por la noche, se trata de la tercera decapitación en la entidad, pero la segunda en que la cabeza es dejada en un sitio y el cuerpo en otro. Efectivamente el cadáver de la persona decapitada fue descubierto la mañana de este miércoles en un lugar cercano a donde había sido localizada su cabeza.

Otro aspecto novedoso y hasta macabro es que los torturadores y asesinos grabaron en video a su víctima, quien aparece totalmente golpeado y molido a golpes, y lo hacen “confesar” sus fechorías, implicando al procurador general de Justicia del Estado, Felipe Muñoz Vázquez, a quien identifica como “tío” y responsabiliza de haber ordenado algunas “ejecuciones” para “limpiar” a la entidad de criminales.

Dicho video fue subido a las redes sociales para que lo pueda ver todo mundo.

Lo cierto es que la decapitación se está convirtiendo ahora en el método preferido que utilizan los narcotraficantes para exterminar a sus rivales o enemigos.

Al respecto, peritos en el tema afirman que la mutilación es la más común de sus torturas, y el cortar la cabeza es el capítulo final en una secuencia de terror. Empiezan por cortarle un dedo, una mano, una pierna… hasta terminar con la decapitación, que es “la cereza del pastel”.

A decir del criminólogo Enrique Zúñiga Vázquez, quien acaba de publicar el estudio “Decapitación y narcomensajes: el lenguaje del crimen”, egresado del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), en algunos casos la decapitación ha alcanzado los niveles del ritual y del goce por la muerte.

Y habla acerca de la importancia que tiene la cabeza humana: “La cabeza es la parte del cuerpo que te da identidad y es la que coordina al resto del organismo. A un descabezado ya no se le identifica, es algo amorfo. Por eso la decapitación siempre ha tenido un simbolismo que va de lo mitológico, como el mito de la cabeza de Medusa, a lo ritual, como las cabezas que cortaban los aztecas y colocaban en sus altares llamados tzompantlis”.

En su estudio, Zúñiga Vázquez detalla que el Cártel del Golfo empezó a practicar la decapitación debido a que reclutó a grupos de kaibiles guatemaltecos, que en su país recurrían a esta práctica, por lo que fueron ellos quienes realmente la introdujeron a México.

“Los homicidios por decapitación aparecen a partir de la introducción de sicarios (homicidas a sueldo) provenientes de los grupos especiales de las fuerzas armadas guatemaltecas, mejor conocidos como kaibiles.

Grupos entrenados para enfrentar a las guerrillas durante los setenta-ochenta (del siglo pasado) y que luego de la instauración de las democracias y la muerte de las dictaduras dejan de tener una preponderancia y muchos quedan desempleados, motivo por el cual son reclutados por el Cártel del Golfo, principalmente”.

El estudio añade que las decapitaciones junto con los levantones y narcomensajes, “se han convertido en un modo de vida del narco”. Es decir, en patrones de comportamientos repetitivos que van incorporándose a una manera de vivir, de tal suerte que terminan por naturalizarse y formar parte de la cotidianidad.

En suma, las torturas y decapitaciones exhibidas públicamente, para conocimiento de todo mundo, tienen también un objetivo secundario, lo que podría llamarse de “prevención general”, que es exhibir los cuerpos torturados para que sirvan de lección a los enemigos o atemoricen a la gente. Es como decir: “Vean, a nosotros no nos tiembla la mano”.

Es lo que ahora vivimos en Aguascalientes.

Palestra Aguascalientes