ÚLTIMA HORA
24 abril 2011
Por Abdulha Álvarez
Se terminó el fútbol de Primera División en Aguascalientes, si es que existió en algún momento. Concluyó ese tormentoso entorno emocional de aficionados, directivos, jugadores y propietarios.
¿Necaxa a quién le interesa?, solo algunos cuantos en el estado y otro puño en la República Mexicana, sin embargo los que tienen que pagar las consecuencias son aquellos que siempre sacrificaban alimento, necesidades e intereses personales por el simple hecho de adquirir un boleto y apoyar a un equipo que aparentemente le importa un comino lo que piensen los que lloran y vociferan en la tribuna.
Son tantos pensamientos que amedrentan a cada uno de los que directa o indirectamente se ven afectados por el descenso de Necaxa, que a veces no es bueno buscar culpables y encontrar héroes inexistentes, sacados de alguna historieta.
Que se reduce el número de empleos en casa club, ¿a quién le importa? Que el personal del estadio es afectado, no pasa nada. Que Necaxa está para cosas grandes, son tonterías.
Han sido ocho años de tristezas, amarguras y de intereses banales, el arribo de Necaxa fue simplemente una burla para los de casa, es únicamente el reflejo de que Aguascalientes crece deportivamente, pero no en éxito; sino en infraestructura de primer mundo que al paso de los años esta pasa a ser robustos paquidermos blancos.
¡Ah!, por cierto, el líder del fútbol mexicano estuvo en Aguascalientes, Pumas enfrentó a un Necaxa desconocido, un conjunto que jugó bien al fútbol, que fue peligroso y que mostró que si existe capacidad en el cuadro local, lástima que ya no sirve de nada, cuando la humillación deportiva la consumieron y la compartieron con los pocos o muchos de sus seguidores, pero al fin y al cabo fieles hasta ese momento.
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