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Obispo “Chema” Apoya Paro de Labores del Magisterio

7 enero 2014

OBISPO

Por Mario Mora Legaspi

Aunque lamentó que no haya habido reinicio de clases, el Obispo de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, consideró que es legítima la protesta y por lo tanto totalmente justificado el movimiento magisterial iniciado este lunes en nuestra entidad. Los maestros y maestras están en su pleno derecho de realizar las acciones que mejor les convenga, aunque sin trastocar el orden legal, para reclamar los diversos adeudos que tiene el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA).

El Prelado, en su primera conferencia de prensa del 2014, dijo que conoce directamente las inconformidades de los miembros del magisterio, debido a que ha tenido oportunidad de dialogar con algunos, quienes le han manifestado su preocupación por no haber recibido lo que realmente les corresponde en cuanto a sus percepciones económicas.

Dijo que “estuve platicando con unos profesores y me confirmaron que efectivamente sí les deben, les deben el salario de diciembre, les deben una prestación creo que desde el 2008; ellos me estuvieron diciendo que se sienten engañados, que les han estado dando puras explicaciones y promesas, pero nada en concreto”.

Incluso le han comentado que es hora que el Gobernador ponga orden en el IEA, enfatizó el Pastor Diocesano.

A la vez, formuló un atento exhorto a maestros, autoridades y padres de familia a encontrar una solución rápida y efectiva al conflicto, para evitar mayores afectaciones a los alumnos de educación básica que no tienen ninguna culpa de la situación y resultan ser los más perjudicados.

Es necesario que todos caminemos juntos, porque por principio de cuenta la Reforma Educativa no se puede lograr sin la participación responsable del magisterio, pero tampoco sin las autoridades y los padres de familia.

En otro tema, el Obispo De la Torre Martín deseó de corazón feliz año a todos los fieles de Aguascalientes y a la población en general. Dijo que decir lo anterior es hacer lo que está de nuestra parte para que las personas experimenten un poco más de felicidad, ayudando a obtener lo que realmente les hace bien; siempre está a nuestro alcance hacer algo por los que nos rodean, con frecuencia son detalles: palabras y trato amable, algún servicio, compartir algo de lo bueno que tenemos. Toda persona necesita de los demás para ser feliz porque “nadie es feliz solo”.

Nuestra sociedad requiere una restauración profunda de los cimientos de la paz: cultivar los principios y valores fundamentales fincados en la verdad y en el bien, garantizar la justicia, la el respeto a la vida y la defensa de la dignidad humana. El Papa Benedicto XVI nos decía hace años: “La paz es el resultado de un proceso de purificación y elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y de cada pueblo en el que la dignidad de la persona es respetada plenamente”; y el Papa Pablo VI nos exhortaba: “Ante todo, hay que dar a la paz otras armas que no sean las destinadas a matar y a exterminar a la humanidad».

El fortalecimiento de la raíz de la felicidad y de los cimientos de la paz pasa necesariamente por la familia, por la escuela, por la comunidad y la sociedad. Cada uno de esos espacios son campos de trabajo donde debemos sembrar y cultivar las semillas de felicidad y de paz.

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