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Piso de Catedral Basílica en Riesgo de Sufrir Severos Daños por la Inundación

9 agosto 2014

PISO

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Por Mario Mora Legaspi

El piso de la Catedral Basílica podría experimentar ligeras reacciones por la severa inundación experimentada el pasado jueves, que podría consistir en un ligero “encorvamiento”, situación que podrá atenuarse colocando ventiladores al interior del inmueble a fin de que se disipe la humedad, señaló el especialista Luis Oropeza Durán.

Fabricado en madera de mezquite, una de las maderas conocidas más estables y duras del mundo, con una reacción de menos del cinco por ciento entre verde y seca, que contrasta con otras que registran hasta el 35 ó 40 por ciento, y con una resistencia de 2,275 libras por pulgada cuadrada, que se triplica cuando es colocada de testa, como es el caso del piso de la Catedral Basílica, no obstante, es una madera que requiere el cuidado necesario, porque aún seca, al absorber el agua puede reaccionar,  y esto debe evitarse a fin de que no desmerezca ese componente de la bella finca.

Elaborado y colocado hace 40 años a instancias del entonces Obispo de Aguascalientes, Salvador Quezada Limón, por el maestro carpintero don Roberto Tabares Medina y su equipo de trabajo en el castizo Barrio de Triana, el piso de Catedral es una obra única que sorprendió al propio  personal del INAH por su dureza y grosor, cuando hace años realizaron las pruebas sobre mecánica de suelos, para estudiar el hundimiento  parcial  del suelo, no del piso, del lado izquierdo del altar principal.

Es de reconocerse el buen mantenimiento que la administración de la Catedral  ha proporcionado al piso durante todos esos años, al que le han aplicado su barniz con periodicidad, lo que disminuye el riesgo de daño, pero en el caso de que la madera reaccionara con ese ‘encorvamiento’ o ‘acucharamiento’, podría regresar a su estado normal en meses, tal vez en plazo máximo de un año.

El piso que consta de una superficie de más de 850 metros cuadrados, fue elaborado con madera de mezquite proveniente de las poblaciones de Teocaltiche y Belén del Refugio, ambas del vecino Estado de Jalisco, de árboles centenarios  cortados en luna llena, a fin de darle a la madera más fortaleza y resistencia.

Diferente  a lo usual, el señor Obispo Quezada Limón dispuso que fuera elaborado y colocado de testa, esto quiere decir, que se corta el tronco como si fueran rebanadas de manera transversal, lo que le proporciona una resistencia casi del triple que si la madera fuera colocada al hilo, esta es la que se corta   a lo largo del árbol. De esas rebanadas se cortan los pequeños tozos que conforman el parquet, que  en el particular, está integrado por más de 137,700 trozos de madera de 10 centímetros de largo por 5 centímetros de ancho  y 5 centímetros de espesor.

El maestro carpintero, don Roberto Tabares Medina, fue muy escrupuloso en el trabajo realizado, pues siendo el carpintero de cabecera del afamado arquitecto Francisco Aguayo Mora, “el arquitecto de la modernidad en Aguascalientes”, sabía de la calidad que debía imprimirse a los trabajos. Así, sin ISO y sin certificaciones, con su equipo, hacia los trabajos bien a la primera, como ese piso de Catedral que está hecho para que dure por los siglos de los siglos, subrayó Oropeza Durán.

Por otro lado, es necesario puntualizar que ha habido descuido en no mantener la originalidad y calidad del piso, pues en alguna remodelación que consistió en recortar dos pequeñas plataformas de cantera dispuestas en el suelo de los altares ubicados al lado del principal, fue colocado parquet, por alguna persona que no tenía ni la más remota idea de los conceptos de calidad y belleza, ni del oficio de carpintero, lo que salta a la vista, pues además de estar mal labrado, mal colocado, está hecho con madera que conserva el tallo, ésta es la parte amarilla de la madera que es propicia a picarse o apolillarse y que desarmoniza con la totalidad del piso, que en ninguna de sus partes muestra ni un ápice de esas manchas amarilla.

Y más aún, la reparación que se hizo del  suelo  hundido en el lado sur del altar principal, y la reposición del piso, carece de  originalidad, lo hace ver como un parche, pues el piso colocado en  una superficie aproximada de 50 metros cuadrados, no fue colocado de testa, sino al hilo, lo que se aprecia de inmediato, sin que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) haya actuado al respecto.

“Una falta total de visión y de respeto a una de las más valiosas joyas arquitectónicas con que contamos en la entidad”, finalizó.

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