ÚLTIMA HORA
21 marzo 2015

La familia debe ser un lugar agradable para vivir, un lugar seguro para llegar, un refugio emocional.
Todos deseamos vivir en una familia saludable, fuerte, estable, porque esta se extiende en el tiempo a partir de los hijos.
Los hijos se levantan sobre la construcción que hemos hecho en sus vidas. Por lo que a todos nos corresponde dejar un legado a las nuevas generaciones. Esta es la razón por la que debemos poner un fundamento que permita a la familia vivir en un ambiente donde tenga sentido de pertenencia, alegría de vivir, sepamos resolver las diferencias, y podamos comunicarnos saludablemente. Pero también debe ser el lugar donde prevalezca el abrazo, las palabras de afirmación y la aceptación.
Las familias se fundamentan sobre los valores que han abrazado como propios y estos se evidencian en la convivencia cotidiana.
Los valores son los rieles sobre los cuales vamos a construir nuestro proyecto de familia. Esta es la razón por la que debemos tener claros los diez mandamientos que deben vivir todas las familias saludables.
Comprendemos que los valores no se imponen, se viven, se modelan y se inspiran. Por eso edificamos no a partir del discurso, sino a partir de la convivencia. Esto le da coherencia a nuestro comportamiento.
Para lograr construir familias fuertes y saludables, hacemos prevalecer la humildad, sobre la arrogancia, la identificación sobre el egoísmo y el amor sobre el menosprecio. Por eso, nos elogiamos mutuamente y nos concentramos en reconocer las virtudes antes que los defectos.
Quien sabe lo que tiene lo protege, lo cuida, y toma decisiones.
Elija los diez mandamientos que regirán su familia.
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