Palestra Aguascalientes

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Somos Jóvenes…

20 diciembre 2010

La gente joven está convencida de que poseen la verdad. Desgraciadamente, cuando logran imponerla ya ni son jóvenes ni es verdad. En México hay 50.73 millones de jóvenes de entre 1 y 24 años, esta juventud representa el 49.1% del total de la población en México, una mayoría parcial que supera a la de los adultos y los viejos.

En Aguascalientes hay 603 mil jóvenes de entre 1 y 29 años, por lo que aquí, los jóvenes representamos el 56,6% de 1’065’000 habitantes.

Estos datos nos hacen ver que en México la juventud es mayoría, por lo que la realidad es que el país pende de esos intelectuales que lideran o liderarán la juventud que procree un México lleno de oportunidades, paz y progreso… Esto puede o no ser una utopía que probablemente nunca llegue a ser tal cual, pues es eminente que los más grandes ponen sobre la juventud una responsabilidad muy grande: un país en plena crisis económica, en plena guerra contra el narcotráfico y en plena quiebra educativa y sindical.

Estos mismos problemas a los que el gobierno actual ha apostado para su solución son también factores negativos que generan jóvenes “nini”.

Una masa de jóvenes que disciernen de la escuela y del trabajo porque no se sienten atraídos a la vida laboral o educativa puesto que ultimadamente los empleos y la educación no ofrecen estabilidad ni aseguran un futuro exitoso, son parte de una generación de mexicanos sin sueños, envuelta en la pesadilla de la crisis económica y que por eso saben que difícilmente podrán tener acceso a una casa propia, a un coche, al seguro social o la posibilidad de realizar un viaje al extranjero.

Según cifras del Instituto Mexicano de la Juventud en la actualidad existen siete millones de jóvenes bajo esa condición y, lo peor: la cifra va en aumento.

“Los nini”, opina el investigador Alfredo Nateras de la Universidad Autónoma Metropolitana, “son el futuro sin ninguna clase de porvenir y para colmo también son presa fácil para el crimen organizado, deseoso de ‘mano de obra’ barata.

El crimen organizado es una alternativa real para ellos. Suena duro, pero muchos se preguntan ¿para qué estudio si el narco me da todo?”

Un caso “nini” que es imprescindible destacar pues es un suceso reciente y polémico, es el caso de El Ponchis, un muchacho quien a sus 14 años está acusado de homicidio doloso, delincuencia organizada, uso de armas prohibidas y posesión de drogas. Confesó haber decapitado a cuatro y haberles cortado genitales. Trabajaba a las órdenes del cártel del Pacífico.

El Ponchis saltó a la fama por vanidad: divulgó en internet videos y fotos donde torturaba y degollaba a rivales del cártel, esto lo puso al descubierto. El juez ordenó 60 días de prisión preventiva para El Ponchis, y según el Sistema de Justicia Penal, la máxima sanción para adolescentes delincuentes de 14 a 16 años, es de tres años de prisión sea cual sea el delito.

Tal vez por ello abundan los niños sicarios, si bien, el crimen sólo ha reclutado a unos 30 mil. Son presa fácil, carne barata de cañón.
Desde 2006, mil 326 menores han muerto en hechos vinculados con el narco, y es un hecho triste que hace que los adultos piensen dos veces antes de entregarle las riendas del desviado país a la desviada juventud de México.

Aunque antes de figurar desconfianza, “los grandes” deberían ponerse a analizar la situación y proyectar una visión de la juventud de hoy y de cómo ésta repercutirá en México dentro de diez años más…

Quisiera que las autoridades se preguntaran cómo es que se verá México en estos diez años, posiblemente responderían que no habrá grandes cambios, o más bien, las autoridades nos responderían su frase célebre que ha de corresponderle a cada partido político que gobierne en algún estado: “Sigamos por el camino del cambio, voten por nosotros y no recuerden siquiera al antiguo régimen”.

Pero siendo un poco más extremistas, quisiera que esas autoridades volviesen a preguntarse y a preocuparse ¿cómo es que ellos mismos han logrado imponer una mala política que hace que los jóvenes de hoy la veamos de reojo y desacreditemos tajantemente a los servidores públicos y a quienes desean ostentar el cargo?, y que en vez de dedicar tiempo a discutir política o asuntos de estado, los jóvenes programemos fiestas donde el alcohol esté involucrado, muchas veces también la droga, aun más el sexo, y que también la fiesta tuviese cierre con una balacera y 13 jóvenes muertos. Habremos de recordar aquella fiesta en Ciudad Juárez donde hubo trece jóvenes muertos, entre ellos cinco menores de edad.

Es por esto imperativo reflexionar, reaccionar y actuar por el camino que le espera a la juventud actual y a las nuevas generaciones. Nos espera un buen porvenir si nos mantenemos en solidaridad jóvenes y adultos.

La juventud es como el agua, hay que purificarla, hay que alzar nuevos causes de río con sabiduría y conocimiento, nunca con violencia, hay que quererla, hay cuidarla pues pronto se agota, de igual modo que la juventud se agota. De la misma forma, las autoridades y los criminales han optado por tratar a la juventud como al agua: desperdiciándola, contaminándola e impidiendo que ésta fluya, y por ende ¿qué tendrán las nuevas generaciones para subsistir sin jóvenes y sin agua?

Oscar Castell Blanch Gutiérrez

—Agradezco a Mario César Macías Zúñiga la oportunidad de trabajar en su proyecto Palestra Aguascalientes, del que yo sé que logrará ponerse a la altura de diarios como El Universal, El Heraldo y La Jornada. Agradezco a nombre de todos jóvenes que hoy día nos ocupamos de transmitir las inquietudes del resto de la juventud y me permito el espacio para destacar que me parece atinado hablar sobre la juventud, de lo cual me propongo a tener a todos ustedes lectores de Palestra, informados sobre nuestros desvelos y anhelos que tenemos como jóvenes— .

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