ÚLTIMA HORA
1 diciembre 2015
La mañana de este domingo fue localizado el cuerpo sin vida de un hombre de 29 años de edad, el cual se ahorcó de la rama de un árbol en la comunidad de Maravillas en el municipio de Jesús María, Aguascalientes.
En medio de profundo misterio y sin que sus familiares conocieran que enfrentaba problemas existenciales de cualquier tipo, que le hicieran sopesar la posibilidad de acabar con su vida como solución única y extrema para resolver ese tipo de conflictos, un jornalero decidió su propia muerte y se ahorcó de la rama más alta de un mezquite plantado en un predio baldío, ubicado frente a la finca 214 de la calle Lázaro Cárdenas, de la comunidad de Maravillas, municipio de Jesús María.
Se cree que el infortunado Miguel de Jesús Martínez de los Santos, de 29 años, huiría por la puerta falsa durante la madrugada aprovechando las horas del descanso nocturno al que estaban entregados sus familiares y salir de su casa, sita en el inmueble 209 de esa misma arteria y comunidad, armado de un tramo de soga plástica para consumar sus maquiavélicas intenciones.
El trastornado jornalero aprovecharía además la oscuridad reinante en el predio y la ausencia de testigo alguno, para instalarse al pie del árbol que seleccionó como su patíbulo privado, armar su dogal de muerte con una punta de su improvisado instrumento de muerte y anclar el extremo sobrante a la rama más alta del mezquite, la que alcanzaría al trepar por el tronco de la leñosa.
Al concluir con su tétrico ritual de muerte, el hombre simplemente se dejaría caer sobre sí mismo para que el peso de su cuerpo hiciera cumplir su cometido a su imprevisto mecanismo de autodestrucción y ahí quedaría sujeto del cuello por el cordel plástico, casi en suspensión completa.
Su cadáver sería descubierto minutos después de las ocho de la mañana de ayer por una de sus vecinas, quien camino a la tienda de abarrotes cercana a su domicilio, al pasar por el frente del lote baldío y volver la vista a su interior, se extrañaría al observar «un bulto que colgaba de un mezquite» y decidió ingresar para verificar el asunto.
En cuanto descubrió la realidad que encerraba ese predio abandonado e identificó al hoy occiso como su vecino y amigo, regresó sobre sus pasos e informó a sus familiares de su terrible descubrimiento, a fin de que acudieran en procura de brindarle algún tipo de auxilio.
Los familiares del desequilibrado individuo pronto liberaron su cuerpo de su trágico dogal, lo tendieron en el piso e intentaron volverlo a la vida, mientras que algunos otros solicitaban la presencia de los paramédicos de Jesús María para que le brindaran los primeros auxilios.
Pero para cuando los técnicos en urgencias médicas concluyeron con la valoración prehospitalaria del infortunado jornalero, comprobaron que éste ya había pasado a mejor vida muchas horas antes a que sus servicios fueran requeridos y el caso pasó a ser competencia de las autoridades ministeriales, cuyo representante social dispondría del traslado de su cadáver a la morgue del Servicio Médico Forense, para la práctica de la necropsia de ley.
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