ÚLTIMA HORA
12 diciembre 2013
Por Sandra Patricia Ibarra Labra y María Angélica Ramírez Pérez
Contra lo que pudiera pensarse respecto del tipo de violencia al que son sujetos las niñas y los niños, las conclusiones de un reciente estudio practicado a un grupo de 130 niños en orfanatos de Aguascalientes puso al descubierto que la principal violencia que padecen es la de tipo psicológico y no la física como pudiera pensarse.
Un muestreo aplicado a 130 niñas y niños de tres orfanatos reveló que la gran mayoría de los infantes de entre 0 a 17 años de edad, ha sido objeto de violencia psicológica, superando aún a la violencia física, situación que ha llevado a que los responsables de esos hogares de menores abandonados, a brindarles al 100 por ciento de sus integrantes, terapias psicológicas para atender su salud mental.
Al inicio del estudio sobre la Situación de Violencia de los Menores en Orfanatos de Aguascalientes, la hipótesis planteada versó en el sentido de que el principal tipo de violencia ejercida en contra de menores en casas hogar era la violencia física. Esta hipótesis surgió básicamente en un muestreo realizado de notas periodísticas las cuales hablan generalmente del maltrato físico de los niños pero poco se habla del psicológico.
Los resultados preliminares arrojaron un amplio porcentaje de violencia psicológica, incluso sobre la violencia física. Más tarde, al concluir el procesamiento del total de la información recabada, la realidad que reflejó el estudio fue que, el 91 por ciento de las 130 niñas y niños abordados había sufrido violencia psicológica mientras que el 73 por ciento había experimentado violencia física. Y es que hubo casos en los que los menores habían sido objeto de más de un tipo de violencia.
Más de la mitad de los menores, el 55 por ciento reflejó algún grado de violencia sexual mientras que el 60 por ciento reportó haber sido violentado por razón de género. Este tipo de violencia, la de género, se ha presentado con más frecuencia en niñas que en niños.
La violencia de la que han sido objeto les ha llevado a modificar en algunos casos de forma radical, su actitud, que se ve reflejada en la reproducción de esquemas de violencia a la hora de jugar y en la convivencia cotidiana, de ahí el interés de los responsables de cada una de las tres instituciones consultadas, por brindarles terapia psicológica.
El 77 por ciento de los encuestados pertenecen al género femenino, presentando mayor número de violencia psicológica, esto se explica en función a que desde sus hogares, -la mayoría de los 130 menores encuestados, fueron llevados por sus propios padres a esos centros ante la imposibilidad económica y el desinterés por su crianza- vienen arrastrando situación de violencia. Al momento de que ingresan a un orfanato, enfrentan un periodo de adaptación de dos semanas, lapso en el que reflejan los estragos de la violencia vivida en sus hogares.
Otro dato a destacar es el hecho de que más de la mitad de los niños en los orfanatos no reciben visitas de sus padres o familiares, prácticamente el 53 por ciento están en completo abandono.
Estos datos arrojados por el estudio nos llevan a varias conclusiones, la primera de ellas es que, la mayoría de los menores sufren, antes que violencia física, violencia psicológica; el hecho de que más de la mitad haya recibido algún grado de violencia sexual y el que las mujeres, siguen siendo las principales violentadas por actos de discriminación, con la llamada también violencia de género.
Sin duda los responsables directos de este tipo de fenómenos son los padres, quienes evaden su responsabilidad frente a sus hijos, y en segundo término, la sociedad en su conjunto también mantenemos un alto grado de responsabilidad porque consentimos o toleramos los diversos tipos de violencia. Hoy es más común encontrarnos personas interesadas en salvar la vida e integridad de los animales, antes de ocuparse por ver qué pueden hacer por la niñez que sufre violencia.
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