ÚLTIMA HORA
22 mayo 2014
Por Mario Mora Legaspi
En la actualidad vivimos tiempos sin piedad, sin sensatez, sin racionalidad, sin sentimiento, sin sensibilidad y sin cuidado, donde prevalece una falta de atención hacia los infantes, personas adultas mayores y gente desamparada y vulnerable. Además, la generosidad y la solidaridad han sido dejadas de lado, además de que hay una auténtica falta de respeto al medio ambiente.
Ante todo ello, la Academia Nacional Mexicana de Bioética, Capítulo Aguascalientes, impulsará la Ética del Cuidar, con base en un convenio suscrito a nivel nacional con la Fundación Intervive, A.C., toda vez que la sociedad actual refleja claros síntomas de ser una civilización descuidada.
Lo anterior fue dado a conocer por Eugenio Herrera Nuño, presidente de la Academia Nacional de Bioética, Capítulo Aguascalientes, quien dijo que el mencionado convenio tiene como contenido medular el promover y fomentar socialmente la Ética del Cuidar.
A numerosas personas no les importa el destino de los pobres y marginados, además de existir un abandono creciente de la sociabilidad en las ciudades, a grado tal que “no conocemos, pero, en realidad, ni siquiera sabemos los nombres de los vecinos que habitamos el mismo edificio o la misma calle”, debido a que predomina un creciente espíritu individualista en cada uno de nosotros.
La Ética del Cuidar no se estudia, se vive, se aprende sobre la práctica, se enseña con el ejemplo. El desarrollo humano necesita sobre todo del cuidado que recibimos de las personas con las que estamos vinculadas afectivamente; por eso, no debemos aceptar que la sociedad se organice de espaldas al cuidado.
Ejemplos claros de lo anterior los tenemos en nuestras madres, abuelas y abuelos, Jesús de Nazaret, San Francisco de Asís, la Madre Teresa de Calcuta, Mahatma Gandhi, entre otros grandes personajes.
Ya hace tiempo que los analistas y pensadores contemporáneos han constatado que en la civilización actual se está difundiendo un malestar generalizado. Se presenta en forma de descuido, de falta de atención, en suma, de falta de cuidado.
Herrera Nuño dijo que hay una falta de cuidado y de atención por la vida inocente de los niños y niñas. A muchos de los infantes se les niega la infancia, la inocencia y el sueño reparador.
Hay también un descuido y un auténtico descalabro social en los desempleados y desempleadas, excluidos del proceso de producción y considerados como ceros a la izquierda. Forman parte de los grupos de marginación social.
Hay un descuido y un abandono de los sueños de generosidad y de solidaridad, agravados constantemente por el triunfo del individualismo y la exaltación de la propiedad privada, tan característicos del exitoso neoliberalismo, que no sólo desmienten la generosidad y la solidaridad sino que, en lo más profundo, atacan las mismas bases de los ideales de libertad y dignidad de cada ser humano, hizo hincapié.
Existe asimismo un descuido y un abandono creciente de la sociabilidad en las ciudades. Lo que predomina aquí es el espectáculo, el simulacro y el entretenimiento de que nos conocemos pero, en realidad, ni siquiera sabemos los nombres de los vecinos que habitamos el mismo edificio y utilizamos el mismo portal de entrada y de salida. Las reuniones de vecinos nos resultan soporíferas porque en ellas abordamos cuestiones individuales entre individuos que apenas se conocen.
A la vez, existe un escandaloso abandono del respeto indispensable para cuidar de la vida y de su fragilidad.
En resumen, vivimos tiempos sin piedad, sin sensatez, sin racionalidad, sin sentimiento, sin sensibilidad…sin cuidado. Hay toda una serie de realidades que muestran nuestro regreso a la barbarie más feroz, finalizó Eugenio Herrera Nuño, presidente de la Academia Mexicana de Bioética, Capítulo Aguascalientes.
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