ÚLTIMA HORA
30 octubre 2014
Por Mario Mora Legaspi
En esta vida todo cuesta… hasta morirse.
Esto debido a que los servicios funerarios cuestan un verdadero “ojo de la cara”, debido a que pocas personas o familias toman previsiones para solventar este tipo de gastos que tarde o temprano tendrá que hacerse, porque nadie sale vivo de este mundo terrenal. Actualmente el servicio fúnebre más barato oscila en cerca de 10 mil pesos y el más caro puede ser hasta de 150 mil.
En la cultura occidental, la muerte es uno de los grandes temas tabú, pero alrededor de ella se ha levantado todo un negocio bastante lucrativo por cierto.
¿Es usted consciente de cuánto cuesta el fallecimiento de una persona?
A propósito de El Día de Fieles Difuntos, próximo a celebrarse, nos dimos a la tarea de indagar sobre los costos de los servicios de pompas u honras fúnebres, encontrando que muy poca gente es precavida en este sentido, sin tomar en cuenta que muchas de las ocasiones no se cuenta con dinero líquido disponible para solventar un gasto de esta naturaleza cuando de pronto se presenta el deceso de algún familiar cercano.
Los precios varían considerablemente, según el tipo y calidad del servicio que se busca contratar. De esta forma, así como hay paquetes muy económicos, que pueden oscilar entre ocho y 10 mil pesos, hay también otros que cumplen con el cliente más exigente, que cuesta alrededor de 150 mil pesos.
Horacio Preciado Zavala, gerente de conocida agencia funeraria, indicó que cada vez la población opta por la cremación del cuerpo en lugar de su sepultura o inhumación, pues a la postre resulta más barato, debido a que para enterrar el cadáver se requiere cumplir con diversos trámites y pagar diversos derechos, entre ellos el de panteón,
Mientras que la cremación de los restos, si bien tiene representa un precio adicional al servicio fúnebre, lleva un tiempo no mayor de cuatro horas.
Lo cierto es que la mayor parte de la población no es previsora en cuanto a los gastos funerarios, ante lo cual todas las agencias funerarias se han visto obligadas a ofrecer créditos a los deudos, porque hay familias que se ven imposibilitadas económicas para pagar de contado y en una sola exhibición. Por ello mismo, hay empresas que ofrecen pagos en mensualidades hasta por uno o dos años, según sea el caso.
Y es que por lo regular no pensamos en la muerte, mucho menos en nuestra propia muerte, señala Preciado Zavala.
Es más, uno no piensa en la muerte, la muerte propia, sino hasta que ha de dolerse por una muerte cercana, y muchas veces ni siquiera entonces. Durante demasiado tiempo, a lo largo de nuestra vida la muerte es algo que les ocurre a otros, que nos tocará algún día pero no sabemos cuándo y entonces para qué preocuparse mientras tanto. Y, sobre todo, para qué preocuparse de los trámites y mucho menos de los servicios fúnebres.
Los gastos de este tipo suelen tomar por sorpresa a la mayoría, por lo que es recomendable prevenir al contratar un servicio a futuro, aunque en promedio es 8.5% más caro que el inmediato.
La muerte sigue siendo un tema que pocos se atreven a tocar con profundidad o la amplitud necesaria, debido precisamente a la pesada carga emotiva que siempre trae consigo.
Pero la verdad de las cosas, hasta para morirse se necesita dinero.
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