ÚLTIMA HORA
6 marzo 2015
Por Mario Mora Legaspi
Debido al uso excesivo e irracional de las redes sociales, incluyendo el teléfono móvil o celular, los niños, adolescentes y jóvenes son personas susceptibles a convertirse en víctimas de los delitos de pederastía, extorsiones y pornografía, por lo que resulta urgente que los padres de familia pongan mayor atención y cuidado sobre lo que realizan sus hijos e hijas.
El investigador educativo Benjamín Arredondo Tapia afirmó que las redes sociales tienen hoy por hoy un gran impacto en las nuevas generaciones. «La influencia de las redes sociales en los jóvenes se va agravando, pues en la actualidad el contacto virtual con otras personas ha derivado en que los adolescentes o -incluso- los adultos se aíslen y terminen desarrollando una conducta casi mecánica que se refleja en su comportamiento cotidiano», señaló en entrevista con este Diario.
Y es que ahora tanto las jóvenes como los jóvenes, incluso adolescentes y hasta niños, buscan y miden su aceptación por la cantidad de «likes» que puedan obtener en un comentario, en muchas ocasiones obsceno u ofensivo, olvidando que la naturaleza del ser humano es social y de convivencia.
Lo más grave son los riesgos a los que los menores de edad son vulnerables como la pederastia, al entrar en contacto con personas que pudieran engancharlos para posteriormente cometer un abuso, apuntó enseguida.
Otro grave riesgo o peligro es que las fotografías que exhiben a través de las redes sociales pudieran ser utilizadas en montajes en páginas de pornografía, situación que pueden enfrentar incluso las personas adultas que no toman las medidas de seguridad necesarias para evitar que sus publicaciones en Facebook, Twitter y otros medios electrónicos puedan ser manipuladas.
Asimismo el contenido publicado, incluso en el Whatsapp, puede ser utilizado para cometer delitos como extorsiones cruzadas, derivado de la publicación de información personal que los usuarios divulgan mediante sus «estados», sin darse cuenta del riesgo que ello implica, manifestó Arredondo Tapia.
Ante todo ello, se requiere con urgencia que los padres de familia tengan cuidado con el uso que dan los menores de edad al Internet en sus equipos de cómputo o celulares, y no permitir que su vida gire en torno a tener el celular de actualidad y la mayor cantidad de contactos en sus cuentas de redes sociales, pues en su mayoría no se conocen en persona.
Comentó que las redes sociales no son ni buenas ni malas, todo depende de cómo se utilicen. Por ello, tenemos que educar a los adolescentes para que las utilicen de manera inteligente, saludable y que les influya positivamente. Por ello, tenemos que educar a las nuevas generaciones en el uso inteligente de las mismas.
Pero sobre todo, apuntó, tenemos que reconocer que las formas de relacionarnos están cambiando de una manera acelerada, y que no podemos aislar a nuestros hijos de esta realidad. Algunos estudios afirman que estas redes ayudan a sociabilizar de una manera muy similar a otras experiencias en grupo, que no las sustituyen sino que las complementan. Muchos adolescentes continúan el contacto mantenido con su grupo de iguales en la escuela o en el hogar, incluso en la vía pública, o en su tiempo de ocio.
Según expertos, los adolescentes consideran este tipo de sitios como lugares seguros para poner a prueba y buscar soluciones a situaciones que consideran difíciles de resolver en la vida real: quedar, flirtear, construir el propio estatus social o decidir qué imagen mostrar. Además, fortalece el sentimiento de pertenencia al grupo, que como ya sabemos es primordial para ellos en estas edades.
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